Seiko

Seiko

Hace 3 años las cosas no me iban demasiado bien. La crisis ahogaba a mi familia, todos mis proyectos fracasaban y tenía que trabajar casi por nada para ir sacando las cosas adelante. Me decía cada día que las cosas mejorarían, pero la realidad era muy distinta y mi ánimo se acabó resintiendo, así que terminé pensando que la vida no merecía demasiado la pena.

Llegó el mes de mayo y me llamaron para un nuevo trabajo; otro más de esos en los que apenas ganaría más de lo que gastaba en gasolina, pero igualmente lo acepté soñando con que de una vez las cosas me salieran bien. Qué poco sabía yo que aquel sueño estaba por cumplirse apenas unas horas después.

Nunca olvidaré el día 6 de mayo de 2014, cuando en una de mis interminables caminatas al sol la vida me pondría por delante la mejor de mis bendiciones.

Al pasar cerca de un contenedor de basura me pareció oír un llanto, así que me detuve y me acerqué a oír mejor. Enseguida volví a oírlo; eran maullidos, muy débiles y suavitos. Otro chico que también lo había oído se acercó y entre los dos conseguimos alcanzar una bolsa que parecía moverse, encontrando al abrirla que había dos gatitas muy pequeñas adentro. Se me encogió el corazón. Una de las bebés estaba prácticamente muerta, mientras que la otra seguía maullando con angustia, mirándonos con miedo desde la bolsa. Sin pensármelo metí las manos y la saqué, y en ese momento, justo en ese momento sé que empezó mi vínculo con Seiko, porque en cuanto la acurruqué en mi ropa ella me miró y dejó de llorar. Fue un momento muy  especial; tanto que sin pensármelo le dije al chico que me haría cargo de las gatitas sin importarme si me venía bien o no.

El chico me hizo el favor y mientras yo terminaba mi jornada laboral se ofreció a llevarlas a un veterinario de la zona para que las revisara. Me llamó como una hora después, diciéndome que la gatita de la herida no aguantó y ya llegó prácticamente muerta, pero que la otra sólo tenía una pequeña infección en los ojos.

Compré medicinas, mantitas, gasas, toallitas, biberones y leche maternizada. La gatita tenía apenas unas 2 semanas, así que tendría que criarla yo misma y hacerle de madre. No voy a negar que fue difícil, porque como cualquier bebé necesitaba atención constante, comía cada 3 o 4 horas, tenía cólicos y dormía a deshoras. Además tuve que ingeniármelas para poder ir a casa a darle un biberón a mitad de mi jornada de trabajo. Aún así, a pesar del cansancio, fue una de las experiencias más tiernas y bonitas de mi vida.

Desde el primer momento en que ella llegó a mi vida, me la cambió. Daba igual cuánto de mal fuesen las cosas, tenía ilusión por levantarme cada mañana y una motivación para esforzarme. Por eso la llamé Seiko, que en japonés se puede traducir como “bendición”. Eso fue ella para mí. Me sentía feliz todos los días, y entonces las cosas comenzaron a cambiar para mejor, hasta tal punto que hoy en día tengo un buen trabajo, estable y de aquello para lo que estudié. He podido sacar dos títulos de idiomas, pude pagarme un máster, seguir formándome y hasta tener mi propia casa. Si alguien dijo que los gatos negros dan mala suerte, es que, además de ser un inculto, nunca tuvo uno. Mi pequeña panterita no ha hecho más que traerme buenos momentos durante estos tres años que hemos compartido juntas.

Cada día tengo más claro que los gatos nos eligen; que están ahí para aparecer ante nosotros en el momento adecuando y hacer que nuestra vida cambie. Seiko fue para mí el comienzo de una nueva etapa en la que no pude encontrar mejor compañera que ella.

“Gracias, Seiko. La mejor de mis bendiciones”

Marta Zurita

MARTA-ZURITA

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Comentarios (3)

  • Desam Contestar

    Es una historia preciosa. La parte mala es que son ya demasiadas veces las que leo u oigo que abandonan gatitos en la basura, por ejemplo a mi Arya también la rescataron de un contenedor. Enhorabuena por estas historias del blog.

    2017-07-25 a las 19:54
  • Lola Baone Garcia Contestar

    Una historia que viví en primera persona , vi a mi nietecita crecer y a mi hija revivir, no tengo vida para agradecértelo Seiquito mia …os quieroo

    2017-07-25 a las 21:08
  • Miili Contestar

    Hermosa historia me hizo llorar mucho gracias por compartirla, también tengo una panterita adoptada son maravillosas y es verdad ellos te eligen y llegan en el momento adecuado. Saludos desde Argentina…

    2017-07-26 a las 05:59

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