Mi destino era Perla.

Mi destino era Perla.

Desde que era una niña he deseado tener un compañero peludo, pero mis padres siempre se oponían.

Cuando tenía 15 años mis padres se divorciaron y no se si fue el destino, pero al poco tiempo una amiga de mi madre nos habló de un camada no deseada que había tenido su gata y que quería darlos.

Después de mucho insistir, mi hermana y yo conseguimos convencer a mi madre de ir a verlos, y ahí es donde empieza la historia de mi preciosa Perla.

Fue amor a primera vista, esa bolita peluda y blanquita tenía que irse a casa conmigo. A mi madre le costó pero finalmente cedió y yo encontré a la que ha sido mi compañera durante tantos años.

Perla era una gatita algo miedosa al principio, pero desde el primer momento sentí que íbamos a ser inseparables.
Con solo 15 años sufría de depresión, tenía muy baja autoestima y Perla me ayudó a superarlo.
Los años que hemos pasado juntas ha sido lo mejor que me ha pasado, estábamos hechas la una para la otra. Es la gata mas buena que he conocido y me dio el privilegio de ser su mamá gatuna, la que estuviera cada día a su lado y con la que durmió durante tanto tiempo, ya que con mi madre y mi hermana tenía mas distancia.

El pasado 29 de octubre de 2016 tuve que despedirme de mi pequeña. A Perla se le diagnosticó un tumor maligno.
Luchamos con ella hasta el final, se hizo lo imposible para salvarla, se operó en dos ocasiones, pero al final se le formó metástasis y no pudimos hacer mas…

Me costó muchísimo tomar la horrible decisión de dormirla, pero pensé que era lo último que podía hacer para ayudarla.
Ella ya estaba muy mal, no comía, no hacía sus necesidades e incluso creo que ni podía dormir.
Noté que le quedaba poco porque no se separaba de mi ni un momento, se estaba despidiendo.
Cumplí su último deseo y ella se fue como creo que le hubiera gustado irse, en mis brazos, rodeada de amor, con el apoyo de mi madre y de mi hermana.

Justo antes de irse le dije que era la mejor gata del mundo y que siempre la amaré.

Nuestro camino juntas duró 12 años y medio, en los que procuré que fuera una gatita muy feliz, muy muy mimada y tuviera el amor de todos, en especial el mío porque éramos inseparables.

Dentro de poco hará un año desde que Perla y yo nos despedimos. Ahora está en el arcoiris, protegiéndome desde el cielo.

Dicen que el primer gato es muy especial, pero ella fue mas que eso, me ayudó a superar muchas cosas y me enseñó que los animales tienen mas sentimientos que muchas personas.

 

Sandra Serrano.

SANDRA SERRANO-01

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