Lo mejor que le ha pasado a mi hija.

Lo mejor que le ha pasado a mi hija.

Los mejores amigos de mi hija de dos años y medio tienen cuatro patas y mucho pelo. Se llama Tripi, Copo y Nala y son gatos.

Cuando me quedé embarazada tuve que escuchar muchas veces como me preguntaban qué pensaba hacer con los gatos. Y mi respuesta siempre era la misma: nada.

Recuerdo con cariño cuando le dije a mi ginecólogo que tenía tres gatos en casa, esperando recibir pautas para no exponerme a la toxoplasmosis, y me contestó: “¿Y? ¿Acaso te comes la caca de tus gatos? Si no es así no tienes que preocuparte. Solamente preocúpate de lavar bien las verduras y la fruta y lávate bien las manos después de limpiar la arena de los gatos.”

Cuando nació mi niña de nuevo tuve que escuchar otra vez la dichosa pregunta. Y es que hay tantas ideas equivocadas sobre mascotas y niños. Nosotros lo único que hicimos fue nunca dejar a la pequeña sola con ellos, seguir tratándoles igual que cuando no había bebé y predicar con el ejemplo para educarla a tratar con respeto a los animales. Mi hija sabe perfectamente que a los gatos solo se les acaricia y no se les pega y con su cortísima edad sabe reconocer las señales de un gato molesto o enfadado.

También tengo que decir que mis gatos le aguantan todo sin rechistar y en cuanto pueden se escapan si no les agrada. Nunca han tenido un gesto feo o poco amigable hacia ella.

Y es que cuando los niños se crían con gatos y les das libertad para interactuar (siempre estando allí supervisando porque si pasa algo es culpa nuestra, no de los gatos ni del niño, por no estar pendientes) ocurren cosas maravillosas.

Mi gata no se separa de ella, desde que es bebé ha sido su sombra y cuando lloraba me mordía a mi los pies como para protegerla. Siempre está a máximo metro y medio de la pequeña.

Copo lleva durmiendo en su habitación prácticamente desde que nació y si cerramos la puerta rasca y maulla hasta que le dejamos entrar. Cuando mi niña abre los ojos es lo primero que pregunta: ¿Dónde está Copo?

Y Tripi es el que se lleva todos los besos de la pequeña, le besa, duerme encima de él, le abraza y él ni se inmuta.

Están todo el día jugando, ella les cuenta sus cositas y ellos la escuchan, se hacen mimitos… la hacen muy feliz.

Tener gatos en casa ha sido y es lo mejor que le ha pasado a mi niña. No abandones, aparte de que los gatos llegaron antes y son parte de tu familia, privarías a tus hijos de una experiencia maravillosa y una enseñanza muy valiosa sobre respeto y amor a cualquier ser vivo que hará de ellos mejores personas.

Julie Slama

FOTO-JULIE-SLAMA

Compartir post

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *